lunes, 2 de noviembre de 2009

El caddy del bowling

En todos los deportes existe la figura del entrenador. Puede ser o no titulado, con mayor o menor experiencia, ... Sea como sea todos hemos tenido en algún momento un "tutor" que nos inció en este DEPORTE del bowling.
Lo escribo en mayúsculas porque el bowling tiene la grandeza de ser un evento lúdico-festivo para pasar el rato que todos pueden practicar y donde "la suerte que tengas" es un factor determinante para ganar a tus coleguitas. Pero también es un deporte con mayúsculas en el que aflora tu manera de ser, de afrontar la vida, de relacionarte con los demás. Exactamente igual que muchos deportes.

Si consideras el bowling como un deporte y ya has empezado a competir, seguro que te has encontrado en la tesitura de estar compitiendo junto a alguien mucho mejor que tú técnicamente y al mismo tiempo junto a otro jugador que lanza piedras en lugar de bolas; y lo gracioso del tema es que los dos están tirando más bolos que tú.

¿suerte? ¿gafe? ¿material? ¿las pistas? ¿el universo se ha unido contra tí?

Personalmente defiendo la figura del proshop como el caddy de los bolos.
No tiene por qué ser tu entrenador, aunque sí debe saber entrenar. Debe conocer el juego del cliente y ofrecerle el material que necesita para su tipo de juego.

Es esa persona que con un gesto, una mirada, un comentario consigue que desarrolles tu mejor juego en la pista. Debe tener la suficiente autoridad como para que tú no dudes de lo que te dice, y al mismo tiempo el discernimiento para saber cuándo debe estar a tu lado y cuándo debe dejarte solo.

Esta relación jugador-proshop requiere un tiempo, una dedicación, una complicidad muy difícil de encontrar. Siempre digo que si estás contento con tu proshop no cambies a otro porque tenga un mejor precio. Busca ese cómplice que te pueda orientar en un torneo, al que puedas llamar antes de una serie para que te asesore sobre el tipo de lijado que le debes dar a la bola, la linea más interesante de juego, ...

La elección del material no debería ser del tipo: "mándame una buena bola, la que tú quieras".

Es más bien un reto común en el que en el proshop vuelca todo lo que sabe (sea mucho o poco) en la elección de una bola, para perforarla conforme a su juego y terminar enseñando al jugador a ajustar la superficie de su nuevo arsenal.

Es muy posible que no siempre el resultado sea el esperado, pero el jugador tendrá la certeza de que no le han tomado el pelo.

Si te perforan una bola sin calcular tu PAP, revoluciones que tienes, velocidad de lanzamiento, en que tipo de pistas juegas, ... ten mucho cuidado. Tal vez estás con un superclase que te ha visto de reojo y sabe lo que necesitas, pero no es lo habitual.

Y desde luego, NO todo es el material.

Os cuelgo un fragmento de la película "la leyenda de Bagger Vance" (a pesar de que algún coleguita mío opine que es una pastelada).

ANTECEDENTES:

Hay un jugador que en su momento fue muy bueno pero que por circunstancias personales, perdió su swing. Se juega un torneo de golf en su pueblo donde van a competir los dos mejores golfistas del momento y le piden que él juegue representando a su pueblo. Accede pero no para de hacer el ridículo.

No se sabe de dónde aparece un caddy (Will Smith) que le ofrece sus servicios por una ridiculez.

Comienza el torneo, y como era de esperar el muchacho no da una. Hasta que llega un momento en el que ...





El jugador ha dejado que el caddy le muestre algo.
PERO ES EL JUGADOR EL QUE LANZA, Y SUYO ES EL MÉRITO

Hay muchísimas bolas, y todas son buenas; muchas lineas de juego y todas valen,
pero sólo hay un lanzamiento, un tiro, un swing, un momento de máxima plenitud
en el que jugador, bola, pista, patrón, mente, juego y ser son una misma cosa.
Encontrar ese momento es algo que realmente te hace disfrutar de este juego.

¿y qué es la vida sino un maravilloso juego en el que tú eres el protagonista?

¿Buscas una bola? Tal vez necesites un caddy




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